Según los estudios, la acción de las microondas producidas por corriente alterna altera las propiedades atómicas de los alimentos, produciendo sustancias cancerígenas y que no existen naturalmente. Todo eso es traspasado a nuestro cuerpo trastornando severamente sistemas neuronales y sanguíneos.
Es grave el asunto y los autores sostienen que hasta los soviéticos lo saben desde la década del 70 y que por razones comerciales no se han efectuado estudios serios que avalen estos perjuicios a la salud.
Prefiero abstenerme de seguir recalentando cosas en el micro antes de pensar que son inocuos.
