Ahora está copado de grafitis (sé que puede estar mal escrito, pero suena bien al menos, jeje), y en vez de gastar plata en pintura y obviamente para generar un ambiente más grato de ver y de sentir, opté por pedirle a mi mamá unas matitas de enredadera de la más común y silvestre, pero que espero cumpla con la noble misión de entregar frescura a tan inhóspito lugar.
Y para darle la mejor de las bienvenidas a las plantitas, fabriqué una jardinera con un súper mega design :).
Mide 1 metro de ancho y permite ser transportada gracias a las manillas curvas de los laterales y así puedo ir cuidándolas para que no les dé tanto sol trasladándolas a mi criterio.
En el interior está revestida en polietileno para retardar el efecto del agua en la madera, pero para ese entonces las plantitas ya deberían estar afianzadas al muro y con las raíces metidas directamente en el terreno.
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